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«Seducidos y abandonados». El salto del Intendente

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Compartimos el duro comunicado de la Multisectorial del Noreste de San Luis sobre la licencia del Intendente de la Villa de Merlo Juan Alvarez Pinto.

Apenas un año después de haber iniciado su segundo mandato al frente del Ejecutivo Municipal de la Villa de Merlo, Juan Álvarez Pinto decide tomarse una licencia de seis meses para dar el salto al gobierno provincial. Y hacemos bien al hablar de salto, porque eso es lo que Merlo representa para Juan, un escalón desde el cual escalar en su ambición personal. No importa la voluntad de la mayoría de los vecinos de la ciudad que él dice amar, lo único que importa es prepararse hacia donde pegará el nuevo salto que su ambición sin límites demanda. No le alcanzó ser Concejal, acortó su mandato para ser Intendente. Ahora abandona sus responsabilidades para ser Secretario de Turismo de la provincia; pero en su mira ya está la banca del Diputado Nacional y, quien lo sabe, el propio cargo de Gobernador. Cuando hablamos de la ambición del intendente, el cielo es el límite.

El problema de Álvarez Pinto es que lo que tiene para ofrecer para el sustento de sus ambiciones es, dicho con la mayor piedad posible, escaso. ¿Qué tiene para mostrar? Deja atrás un municipio paralizado, con un presupuesto escandaloso que pone la prioridad de la gestión en el Festival del Sol (¿sabrá su nuevo jefe Milei que lo va a pagar “con la nuestra”?), y deja áreas centrales de la vida comunitaria , como la educación, la salud y la gestión del agua, con presupuestos misérrimos.

Como contraparte de su irresponsabilidad se tomó el trabajo de hacerse aprobar por parte de su mayoría en el Concejo Deliberante, un aumento de las tasas municipales, de las que se ha convertido en experto en gastar sin rendición de cuentas. Eso sí, de ese aumento de tasas no hay un peso para los empleados municipales. En la misma sesión, se permitió una orden extemporánea que abre la puerta a la fragmentación del sistema de provisión de agua potable y que abre enormes sospechas de que se hizo a la medida de algunos loteadores de la ciudad. El salto de Álvarez Pinto no llega ni un día tarde.

El simbolismo en el que se marca la salida del Intendente no podría ser más claro. En este momento en Villa de Merlo, el intendente está de licencia, el Jefe de Gabinete y Secretario de Hacienda está de licencia vacacional, el Secretario de Gobierno también decidió tomarse vacaciones en el mismo momento. ¿Se imaginan cuánto coordinarán las acciones en el gobierno municipal si manejan de esta manera la transición del poder? El gobierno quedó en manos del inexperimentado Presidente del Concejo Deliberante, desprovisto del equipo de gestión vigente, mientras sobrevuela la figura de un funcionario recién incorporado al ejecutivo municipal del que se desconoce cuál es su designación efectiva.

En seis meses deberá volver a asumir su carga aunque sólo sea para pedir nuevas ampliaciones para su licencia. Eso en el mejor de los casos; si su relación con Poggi no estalla antes. Si eso sucede volverá a su plan B, a conducir nuestra Villa de Merlo, a la que tanto dice amar. Sería mucho más digno que renuncie y llame a elecciones, pero como todos sabemos no hay que soltar la rama antes de agarrar la otra».