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El secuestro de 300 kilos de cocaína y la caza de capos

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Cinco detenidos y 281,8 kg incautados: apuntan a proveedores de alto rango.

El fiscal federal de Villa Mercedes, Danilo Miocevic, definió como “histórica” la incautación de 281,872 kilos de cocaína lograda la última semana en el AMBA. El operativo, que dejó cinco detenidos —entre ellos un ciudadano peruano—, es la pieza más reciente de una investigación que comenzó en 2021 y que busca subir en la cadena de responsabilidades del narcotráfico, más allá de los puntos de venta.

Según detalló Miocevic, el caso se desprende de las pesquisas sobre la organización de Diego “El Gaucho” Funes y del sindicalista Juan Carlos Insúa, ambos procesados con prisión preventiva como jefes de sus propias bandas y con anclaje en Villa Mercedes. La línea de trabajo fue clara: ir a los proveedores, no quedarse en “el eslabón más fino”.

La caída se aceleró con la detención del proveedor peruano cuando circulaba con 60 kilos en su vehículo. Luego, ocho allanamientos en Moreno, el conurbano y la Ciudad permitieron capturar a otros cuatro sospechosos (un uruguayo y tres argentinos) y secuestrar 216 kilos más en la vivienda del presunto jefe. La suma: 281,872 kilos. La banda, además, revendía en el AMBA a su propia cartera de clientes.

Para la fiscalía, el salto cualitativo no es solo el volumen de droga: es haber llegado a los roles clave. “¿Cuántas causas muestran 500 kilos y ningún responsable? Acá los hay”, planteó Miocevic, que destacó el trabajo conjunto con Procunar, Policía Federal, el juez Juan Carlos Nacul y la DUOF Villa Mercedes. La instrucción acumuló cuatro años de tareas —incluido un antecedente de 2023, cuando se apresó en Liniers a una “mula” con 3 kilos— hasta trazar el mapa de abastecimiento.

El patrón operativo detectado: “mulas” en micros y ómnibus de larga distancia, envíos segmentados y fraccionamiento para la reventa. El fiscal también marcó el diferencial económico: el precio se multiplica cuando el ladrillo se dosifica para el consumidor, lo que explica la capilaridad y la violencia en los barrios si no se ataca a los capos narcos.

El viernes, el juez federal Juan Carlos Nacul indagó a los cinco detenidos e imputó por tráfico ilícito de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravado por la intervención de tres o más personas organizadas. La causa sigue en etapa de prueba y cruces, con foco en los contactos internacionales y los flujos logísticos que nutrían la ruta hacia San Luis y otras plazas del país.

La estrategia de “subir en la cadena” —apoyada en inteligencia financiera, logística y cooperación interagencial— busca interrumpir el abastecimiento antes de que el estupefaciente se atomice en búnkeres y quioscos, donde la conflictividad barrial se dispara. El desafío: sostener investigaciones largas sin desactivar la presión sobre el narcomenudeo, para evitar que la red se regenere

Fuente: El diario de San Luis