Burita Flores: Pasión por sus ideales

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Muchas veces hemos escuchado decir que los ideales no se negocian, que los valores no se venden, pero pocas veces somos testigos de quienes lo practican con total convicción.
Julia Argentina Flores, conocida como “Burita”, era la muestra más fehaciente de la lucha por los ideales de manera inclaudicable. Su vida estuvo signada por la desmesurada pasión por lo social y por la vida política.
Aquella mujer delicada y delgada aparentaba cierta fragilidad pero escondía un carácter seguro y decidido. Dinámica y ágil andaba a caballo como pocas.
Sus pensamientos políticos fuertemente arraigados provenían de su incansable militancia y formación. Conocía cada uno de los principios socialistas y era ferviente seguidora de su Doctrina.
Aquella niña criada en Merlo que nació un 3 de julio de 1911, y que a los ocho años se trasladaría primero a Villa Dolores y luego a Villa Mercedes a terminar sus estudios secundarios, se convertiría luego, radicada en Buenos Aires, en Asistente Social y más tarde formaría parte del Partido Socialista como gran oradora junto a Alicia Moreau de Justo.
Su vida estuvo destinada a lo social. Luego de recibida de Asistente Social en la Universidad de Buenos Aires, accedió al cargo de Defensoría de Menores. Su personalidad estaba ligada completamente a esta profesión. Su entrega y su vocación de servicio eran admirables, su calidez en el trato con el otro y su compasión eran innegables. Su paso por el Hospital de Niños “Ricardo Gutierrez”, marcaron en ella aún más su extremada sensibilidad por el dolor ajeno y en especial de los niños.
Su vasta experiencia en la asistencia social así como en la vida política forjaron en ella un espíritu solidario y le dieron virtudes ideales para llevar a cabo cargos en el ámbito legislativo. Ya jubilada se radicó en su pueblo natal. Junto a seguidores de distintos partidos políticos, a pesar de no coincidir en el mismo pensamiento fundaron el Movimiento Mupam.
Fue candidata a Concejal y ocupó el cargo en 1991, el cual ejerció de manera intachable, presentando proyectos que contribuyeron al bienestar social como la creación de la Dirección de Acción Social, entre tantos otros proyectos destacables. Luego se desempeñaría como Presidenta del Honorable Consejo Deliberante.
Posteriormente se presenta como candidata suplente a Senadores Provinciales en el departamento Junín por la Alianza del frente Grande.
La casa donde vivió a su regreso a Merlo a fines de los 60 y hasta su muerte la compartía con su prima Dora Blanch, con quien además era gran amiga y confidente. Con su prima convivió gran parte de su vida, ya que ninguna de las dos se casó ni tuvo familia. Aunque tuvo un gran amor, poco se sabe que pasó, ya que era muy reservada. Probablemente haya tenido que elegir entre una vida destinada al servicio social y una vida ocupada al matrimonio.
Ávida lectora y estudiosa poseía una extensa biblioteca en su casa. Burita poseía un incalculable vuelo intelectual y espiritual, además de una inteligencia insuperable.
A lo largo de la historia hemos visto como el papel de la mujer ha sido relegado y ha estado siempre a la sombra de la figura masculina, sin embargo hubo mujeres como el caso de Burita, que pudieron revertir esta situación y sortear tantos obstáculos por el hecho de ser mujer sobre todo y además sobresalir y destacarse. Se hace imprescindible rescatar y valorar a quienes tanto hicieron por nuestra historia y nuestra cultura. Se vuelve imprescindible reivindicar el papel de la mujer para lograr un cambio profundo de paradigmas.
El 24 de julio de 1995 se apaga la vida de una entrañable mujer y su legado sigue vivo. Su casa forma parte del patrimonio histórico merlino y su vida ha sido un ejemplo de lucha y dedicación incansables hasta sus últimos días.

Investigación y redacción : Natalia Iglesias. Profesora de Historia, escritora y apasionada por la investigación de personalidades que marcaron la historia regional. 

 

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